Cuando la red falla, el puerto debe seguir conectado: LiFi para proteger la continuidad operativa
Un puerto necesita una conectividad capaz de crecer con su actividad y proteger la información que mantiene sus operaciones en marcha. La incorporación de sensores, cámaras, vehículos conectados y aplicaciones en tiempo real aumenta la demanda de datos y puede saturar las redes inalámbricas en zonas de alta concentración. Al mismo tiempo, compartir infraestructura entre operadores, contratistas y servicios exige controlar los accesos y separar los tráficos críticos. Para los responsables portuarios, el reto es disponer de capacidad, seguridad y disponibilidad suficientes para que cada decisión se apoye en información que llegue a tiempo, tanto en la operativa diaria como durante una emergencia como puede ser un apagón, un incendio o una rotura de fibra que pueden dejar a un puerto sin acceso a información crítica justo cuando más necesita coordinarse.
Disponer de una segunda conexión no garantiza esa disponibilidad si ambas dependen del mismo suministro eléctrico, canalización o equipo de red. Ante una congestión, una avería o un incidente, el puerto necesita vías alternativas que permitan mantener los servicios de datos esenciales entre el centro de control, las terminales y los equipos de intervención. Los enlaces ópticos de respaldo y el acceso LiFi pueden aportar capacidad adicional sin ocupar las bandas de radio, facilitar la separación de determinados tráficos y ofrecer rutas alternativas de comunicación. Su valor operativo depende de integrar esa infraestructura con alimentación respaldada, control de acceso y una plataforma que permita supervisar los enlaces, activar la alternativa y verificar que la información sigue llegando a su destino.
Incidentes que ponen a prueba la continuidad
Los incidentes documentados en puertos españoles y europeos ayudan a comprender por qué esta capacidad merece formar parte de la planificación.
En Algeciras, el apagón del 28 de abril de 2025 paralizó la actividad de las terminales de contenedores. Según la información publicada por Europa Press, citando a la Autoridad Portuaria, la estación marítima funcionó con grupo electrógeno y continuaron los servicios para pasajeros y coches, mientras que los camiones no podían embarcar ni desembarcar por la caída del sistema aduanero. Se activaron el Plan de Autoprotección y un comité de crisis. El caso ilustra una dependencia esencial: mantener energía en una instalación no garantiza que estén disponibles todos los sistemas necesarios para operar. [1]
En Barcelona, el 31 de octubre de 2018, el impacto de un ferry contra una grúa provocó su caída y un incendio en el muelle Sur. La emergencia requirió la intervención de bomberos y la activación del Plan de Autoprotección del puerto. Este incidente muestra cómo un accidente localizado puede exigir la coordinación inmediata de distintos servicios dentro de un recinto logístico activo. [2, 3]
En Valencia, la DANA de octubre de 2024 afectó a las conexiones terrestres de su cadena logística. Valenciaport comunicó el 18 de diciembre la reactivación de la autopista ferroviaria después de la reconstrucción de las vías. La recuperación evidencia que la continuidad portuaria depende también de infraestructuras exteriores al recinto y de la capacidad para reorganizar las operaciones mientras se reparan. [4]
La vulnerabilidad también puede ser digital. El Puerto de Rotterdam recogió en su informe anual de 2017 que un ciberataque contra una terminal de contenedores tuvo consecuencias importantes para la manipulación de mercancías. En febrero de 2022, Reuters documentó retrasos en movimientos de buques y barcazas tras ataques a empresas de almacenamiento de productos petrolíferos en Alemania, Bélgica y Países Bajos. [5, 6]
Estos acontecimientos tienen causas distintas. Las fuentes no demuestran que en todos ellos fallaran las comunicaciones de emergencia, ni que LiFi hubiera evitado sus consecuencias. Sí muestran la necesidad de preparar la coordinación ante pérdidas de energía, daños físicos e indisponibilidad de sistemas digitales.
La cuestión para los responsables portuarios es concreta: qué servicios de información deben seguir funcionando, entre qué ubicaciones y durante cuánto tiempo.
Cómo se responde actualmente
Actualmente, esa continuidad se aborda mediante una combinación de infraestructura redundante, sistemas de alimentación de respaldo, radiocomunicaciones profesionales, redes móviles, enlaces temporales y conexiones por satélite. Los planes de autoprotección, los procedimientos de contingencia y los simulacros organizan su utilización.
Son capacidades fundamentales. La propia UME describe medios de comunicaciones que combinan enlaces por satélite, radio con otros organismos y acceso móvil para voz y datos. [7]
Sin embargo, cada recurso resuelve una parte del problema. Un grupo electrógeno mantiene equipos encendidos, pero no repara una fibra cortada. Un terminal satelital puede conectar un puesto de mando con el exterior, pero todavía hay que llevar esa conectividad hasta otras zonas. Una radio profesional permite coordinar por voz, mientras que planos, imágenes o aplicaciones compartidas pueden necesitar una red de datos adicional.
También existe el riesgo de una redundancia aparente: dos conexiones que comparten canalización, suministro eléctrico o equipo central pueden fallar simultáneamente.
Además de contar con medios alternativos, el puerto necesita saber cómo activarlos, qué usuarios pueden utilizarlos y cómo comprobar que el servicio ha vuelto a estar disponible.
Un caso de uso para la red óptica alternativa
Para explicar la propuesta, planteemos un caso de uso hipotético. Un incendio obliga a restringir el acceso a una terminal y deja indisponible una conexión de datos. Se establece un Puesto de Mando Avanzado y se habilitan dos zonas seguras para coordinación operativa y sanitaria.
Los equipos necesitan intercambiar partes de situación, consultar planos y compartir imágenes seleccionadas. Las comunicaciones profesionales de voz continúan por sus sistemas habituales. La necesidad adicional es recuperar un canal de datos entre ubicaciones concretas.
En este escenario, una infraestructura óptica previamente estudiada puede aportar una ruta que evite el tramo de cable afectado. Los terminales se situarían sobre soportes estables, con alimentación respaldada y trayectorias despejadas fuera del humo y de los movimientos de maquinaria.
Dentro de una zona de coordinación, un punto LiFi permitiría conectar terminales compatibles y autorizados. Entre emplazamientos, se utilizarían enlaces ópticos direccionales adecuados a las distancias y condiciones reales.
La distinción técnica es importante. LiFi se utiliza aquí para el acceso óptico local; los enlaces exteriores entre puntos fijos pertenecen a las comunicaciones ópticas inalámbricas direccionales, incluido FSO cuando corresponda. Cada función requiere equipos específicos.
La aportación de la luz consiste en ofrecer otro medio de transmisión, sin ocupar las bandas de radio utilizadas por los demás sistemas. Puede resultar útil para salvar una discontinuidad física, conectar una zona temporal o transportar ciertos datos cuando la radio disponible presenta restricciones.
Su eficacia depende de que el problema se encuentre en el tramo que se pretende sustituir. Si una aplicación central está caída, un enlace alternativo no la restablece. Si los dispositivos están comprometidos por un ciberataque, cambiar el medio de comunicación tampoco los sanea. La solución necesita servicios y terminales operativos, además de una conexión disponible.
AURYN Command Platform y la gestión de la contingencia
AURYN Command Platform añade la capacidad de gestionar esa alternativa como un procedimiento operativo.
La plataforma que estamos desarrollando se plantea para conocer el estado de los enlaces, recibir o detectar una incidencia, activar una configuración autorizada, comprobar la conectividad entre extremos y registrar lo ocurrido. Su valor está en conectar la infraestructura técnica con las necesidades de operaciones, seguridad y TI.
Antes de la emergencia se definirían los emplazamientos, usuarios, permisos y servicios del escenario. También se comprobarían los equipos, las rutas y la autonomía de los nodos. Esta preparación permitiría responder con configuraciones conocidas y reducir decisiones técnicas improvisadas durante la intervención.
Durante la contingencia, el operador dispondría de una consola para identificar la zona afectada y activar el perfil previsto. La plataforma verificaría que la ruta alternativa está disponible y comprobaría el servicio desde el extremo que necesita utilizarlo. Ver un equipo encendido no basta: hay que confirmar que los datos llegan.

La supervisión permitiría seguir la calidad de la conexión y registrar alarmas, activaciones y cambios. Cuando se recuperase la infraestructura habitual, el retorno se realizaría después de una comprobación de estabilidad, conservando una cronología de la actuación.
El alcance inicial está deliberadamente acotado: enlaces ópticos de respaldo, LiFi local, control central y local, seguridad, trazabilidad y medición del servicio. El piloto propuesto contempla dos o tres enlaces entre ubicaciones fijas y uno o dos puntos LiFi, con pruebas controladas de degradación, pérdida de ruta y recuperación.
Esta fase se centra en demostrar la continuidad de servicios de prueba para personal autorizado. La integración con sistemas industriales críticos, la orquestación de redes 5G y la automatización de la infraestructura corporativa quedan fuera de su alcance inicial. Así se puede validar la propuesta sin confundir una capacidad en desarrollo con una integración ya realizada.
Ventajas que deben medirse
Para quienes deciden inversiones portuarias, las ventajas deben traducirse en resultados observables:
- Continuidad de la coordinación: conservar los servicios de datos seleccionados entre puntos críticos cuando falle una ruta habitual.
- Menor dependencia de una única infraestructura: incorporar un camino físicamente diferente, con energía y elementos de soporte apropiados.
- Respuesta más repetible: reutilizar escenarios, permisos y configuraciones previamente ensayados.
- Control de acceso durante la contingencia: habilitar conexiones para equipos y usuarios autorizados dentro de un entorno segregado.
- Trazabilidad para mejorar: reconstruir cuándo se detectó el problema, qué se activó y cuándo se recuperó el servicio.
- Inversión progresiva: comenzar por ubicaciones justificadas y ampliar el despliegue a partir de resultados medidos.
Son beneficios que deben validarse en el piloto. La decisión no debería depender únicamente de una velocidad máxima de catálogo, sino del tiempo de activación, la disponibilidad del servicio, la capacidad útil, la autonomía y el esfuerzo de operación.
Condiciones para un despliegue viable
La ingeniería del entorno portuario determinará dónde encaja la solución. La niebla, el humo, los aerosoles marinos, la suciedad, las vibraciones o una obstrucción pueden degradar un enlace óptico. Por eso deben estudiarse las trayectorias durante la operación real, incluyendo el movimiento de grúas, buques y contenedores.
También es necesario comprobar la seguridad óptica, el mantenimiento y la alimentación. El confinamiento espacial de la luz puede reducir la exposición del canal, pero debe acompañarse de autenticación, segmentación y protección de los datos.
En el caso del incendio, la red se diseñaría para enlazar puntos seguros alrededor del área afectada. Si las condiciones impiden disponer de un trayecto óptico viable, será necesario utilizar otra ruta o tecnología.
El criterio de aceptación es sencillo de formular y exigente de demostrar: que el personal autorizado pueda seguir utilizando los servicios acordados cuando la ruta principal falle, y que el puerto pueda verificar cómo se ha conseguido.
En AURYN estamos desarrollando esta propuesta con una visión de ingeniería aplicada: seleccionar un problema operativo, diseñar una alternativa viable y medir su contribución a la continuidad.
Para una autoridad portuaria o un operador de terminal, el primer paso es identificar dos zonas que necesiten seguir coordinándose durante una contingencia y comprobar qué dependencias comparten hoy.
La capacidad de respuesta de un puerto se prepara antes del incidente. Tener una ruta alternativa disponible, controlada y ensayada puede marcar la diferencia cuando llega el momento de utilizarla.
Fuentes y referencias
[1] Europa Press · 28 de abril de 2025 · Paralización de las terminales de contenedores de Algeciras. Consultar fuente
[2] Europa Press · 31 de octubre de 2018 · Extinción del incendio en el muelle Sur de Barcelona. Consultar fuente
[3] Europa Press · 31 de octubre de 2018 · Incidente del ferry y transporte de pasajeros. Consultar fuente
[4] Valenciaport · 18 de diciembre de 2024 · Reactivación de la autopista ferroviaria tras la DANA. Consultar fuente
[5] Port of Rotterdam · Informe anual 2017 · Aspectos destacados. Consultar fuente
[6] Reuters · 4 de febrero de 2022 · Retrasos en envíos de petróleo tras ciberataques en Europa. Consultar fuente
[7] Unidad Militar de Emergencias · Medios de comunicaciones. Consultar fuente
Referencia de proyecto: AURYN Command Platform. Memoria técnica de candidatura, versión 5.0, septiembre de 2026, apartados 7–10. Las capacidades descritas se presentan como alcance de desarrollo y validación.

